La clínica necesitaba un sistema de turnos que manejara picos de demanda en vacaciones de invierno y verano. El problema no era la falta de pacientes, sino la saturación de llamadas telefónicas y la doble reserva manual. Armamos un flujo automatizado con confirmación por WhatsApp y recordatorios 24 horas antes. La implementación fue progresiva: primero un piloto con dos consultorios, luego el resto. Los resultados fueron concretos: reducción del 40% en llamadas entrantes y cero superposiciones de turnos en la temporada alta. El personal administrativo pasó de gestionar agendas a atender consultas de mayor valor.